
De los creadores de la serie 24, se estrenó anoche para latinoamerica la serie Lie to Me (Miénteme), una producción de excelente factura -y por lo visto anoche, excelente guión- que sigue la senda trazada por Dr. House y horrorosamente caminada por ‘Mental’ sobre casos por desentrañar. Al igual que el médico de bastón, la serie se sustenta en un protagonista masculino potente, obsesivo, y genial encarnado por un actor a la altura de las circunstancias: Tim Roth.
Hace unos días que he estado viendo una serie de HBO que no pude ver cuando la transmitieron y que ahora me doy el lujo de ver dosificada. Se trata de ‘In Treatment’, una humilde serie sobre un psicólogo y sus diferentes pacientes. Si bien logró algo de prensa, no recibió comentarios muy positivos e incluso se habló de la ’serie más autoindulgente de HBO’. Digan lo que digan, In Treatment -producida por Mark Whalbergh, sí, el actor- lleva el drama a su mínima expresión (dos personas en una locación), obligando a los actores a navegar por esa fínisima línea roja que separa la buena actuación de una realmente muy mala.
Leía en algún blog o revista por ahí un comentario que hablaba de cómo cada vez más el verdadero cine se encuentra en la televisión, en referencia al excelente nivel de muchas series televisivas. No sé si sea así, pero creo que el comentario se dirigía a como la televisión está entregando ficción de excelente calidad y está narrando con mucha más clase que ciertos directores de cine-cine. Ok, es cierto que la televisión tiene otros tiempos y sí, coincido plenamente en que el cine apunta en otra dirección. Pero creo que es una idea al menos para darle vueltas, sobretodo para aquellos que insisten en que la televisión está hecha para formatos antitontos.
Hace casi cuatro años el productor J.J. Abrams causo verdadero furor con una serie sobre un grupo de sobrevivientes y una isla llena de misterios que no dejó a nadie indiferente. Su productor, como pocas veces se ha visto, se hizo tan famoso como el elenco de la serie que producía, al punto de comenzar a ganarse la denominación de “produautor”, es decir, un productor con un sello distintivo.

