Siempre le he tenido fe a los actores que pasan de actuar a dirigir. Desde Orson Welles hasta Andy García, pasando entre medio por De Niro y Al Pacino, existe un sinnúmero de actores que al pasar a sentarse al otro lado del set no nos han desilusionado. No me aventuraría a dar una razón, pero probablemente influya el hecho de haber aprendido el oficio mirando a los grandes directores trabajar. Cuando llegó la última película de Sean Penn, coescrita y dirigida por él mismo, tuve algo de temor de que no cumpliera las expectativas, sin embargo, si bien Into the Wild no es perfecta, es tan jugada y sincera como las actuaciones que le han dado reconocimiento a su director.
La historia de ‘Into the Wild’ (Hacia rutas salvajes) cuenta la historia de Chris McCandles , un joven gringo de veinticuatro años, hijo de una familia conservadora, que un día decide donar la plata destinada a sus estudios universitarios, alejarse de sus familiares y amigos, dejar todo lujo de lado y simplemente internarse en el mundo salvaje en dirección a Alaska con lo mínimo para sobrevivir. Tras viajar cientos de kilómetros, conocer toda clase de personajes y realizar todo tipo de pericias para sobrevivir, el joven McCandles fue encontrado muerto en el que fue su último hogar: un bus abandonado en medio del bosque.
La apuesta de Penn tiene dos grandes puntos a su favor: por un lado cuenta con una cámara cercana, juguetona, que a ratos pareciera dar ciertas pistas que sacan al espectador de la ficción para recordarle de golpe que la historia sucedió, que no es ficción lo que vemos. Por otro lado, es una cámara con una postura clara frente a lo que ve y que pareciera plantearla en cada encuadre, entregando sentido a cada plano.
El otro gran punto a favor radica en la actuación de Emile Hirsch. No cabe duda de que Sean Penn es un gran actor, sin embargo otra cosa es saber dirigir actores, lograr de ellos lo mejor, y quizás lo más importante, aprovechar en el montaje lo que entregan en la filmación. En ‘Into the Wild’, Sean Penn lo logra como director: Hirsch se compromete con el personaje dando espacio a una actuación llena de detalles, con una transformación física que, en cierta medida, se traduce también en una transformación psicológica.
El gran punto negativo que no puedo dejar de lado esta relacionado con el guión. El viaje de Hirsch es provocada por una serie de elementos de su pasado, de los cuales solo nos enteramos a través de la voz en off o a través de unos flashbacks, lo cual demuestra cierta pobreza a nivel de construcción dramática. A ratos me dio la sensación de estar viendo el primer y segundo acto de la película a través de los flashbacks.
Concluyendo podríamos decir que Into the Wild es una buena película con algunos baches, pero que tiene a su favor una facilidad para lograr cautivar al espectador y acercarnos al protagonista, entregando la noción de que cada etapa de la vida está dividida a su vez en las mismas etapas que marcan el desarrollo de cualquier ser humano, utilizando el viaje como la eterna metáfora de crecimiento.

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