Hace algún tiempo, una profesora planteó en clase la pregunta de si un spot publicitario podría considerarse una obra de arte. Algo que hace años era impensado y que aún hoy para muchos puristas puede sonar como un pecado, es en la actualidad una pregunta absolutamente legítima ya que hace mucho rato que el cine publicitario sorprende, no solo a los espectadores, sino al mismísimo cine de ficción tradicional al entregar pequeñas piezas con fines publicitarios que resultan ser tremendas obras, dejando felices con los resultados tanto a la empresa que los financia como a la crítica cinematográfica. Esta vez, gracias a una empresa llamada Freixenet, Scorsese se permite un pequeño gran homenaje a Hitchcock.. El resultado se llama ‘La clave reserva’.
Sepa más sobre el gran homenaje a Hitchcock